La magia de los pequeños detalles

img_1705-4.jpegUn alumno, que según él, creía haber terminado de pintar su cuadro, llamó a su maestro para que lo evaluara.

El maestro se acercó y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato, entonces le pidió al alumno la paleta y los pinceles.

Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. Cuando el maestro le devolvió las pinturas al alumno, el cuadro había cambiado notablemente.

El alumno quedo asombrado; ante sus ojos la obra había pasado de mediocre a sublime.

Casi con reverencia le dijo al maestro: “Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro”.

El maestro le contesto: “Es que en esos pequeños detalles está el arte”. Si observamos con atención, nos daremos cuenta que la vida está llena de pequeños detalles.

Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños detalles que alimentan el alma y que nos rodean cada día.

Un ave que canta, una flor que se abre, un cálido abrazo, el beso de un hijo en nuestra mejilla…son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia.

Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad…se basan en detalles.

Nadie espera que atravieses el Océano Atlántico por él, aunque probablemente si espere, tu llamada o tu presencia el día de su cumpleaños.

Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero si que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo.

Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma grandiosa su amor por alguien. Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión, dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas.

Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le dones un riñón, aunque puede quedarse esperando que le devolvieras la llamada. En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación.

Una hermosa flor se marchitará, unas palabras de aliento quizás se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió.

A veces se cree que la felicidad es como que nos toque la lotería, o bien, que tiene que ocurrir un suceso majestuoso que de la noche a la mañana nos cambiara una vida miserable por otra llena de dicha; Sin embargo, esto es falso, la felicidad se siente en esas pequeñeces, momentos… que sazonan día a día nuestra existencia.

Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza de esos momentos.

No infravalores el poder de las cosas pequeñas: una flor, un afectuoso abrazo, una carta, una palmada en el hombro, unas palabras de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta…, todas éstas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes.

¿Qué esperas entonces?

Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono…Ahora!, mientras tienes la oportunidad de hacerlo. Empecemos el año coloreando la vida con esos pequeños detalles.
                  

¡Recuerda, la vida está llena de pequeños y mágicos detalles!.