Evaluaciones y tratamientos

Trabajo desde un enfoque cognitivo-conductual. ¿Qué significan esas palabrejas? Desde esta visión de la psicología, lo que sentimos y cómo nos comportamos dependen de cómo interpretemos lo que nos pasa. Así pues el objetivo cuando trabajemos juntos/as será analizar principalmente los pensamientos, para posteriormente poder trabajar con las emociones y los comportamientos.

Un aspecto importante de este tipo de terapia es que requiere la motivación por parte del paciente, puesto que trabajamos con tareas, lecturas, ejercicios… y para ello necesito toda la colaboración posible. En función de cómo el paciente trabaje, así su problemática irá disminuyendo.

Inicialmente se comenzará con dos tres sesiones de evaluación donde enviaré tests, cuestionarios, realización de diarios… para poder determinar cuáles son las características del paciente y de su motivo de consulta. Una vez pasadas las pruebas de evaluación, realizaré un Plan de Intervención totalmente personalizado que describa cuál es el problema, porqué se da dicho problema y enumeraré distintas técnicas para mejorar la situación.

 

  • Depresión y estado de ánimo.


    Ansiedad
    (estrés, fobia social, obsesivo/compulsivo, generalizada, ataques de ansiedad con y sin agorafobia, estrés postraumático, estrés agudo).

    Trastornos de alimentación (bulimia nerviosa, anorexia, obesidad, atracón o sobreingesta compulsiva).

    Trastornos del sueño (insomnio, hipersomnias, relacionado con el ritmo circadiano, pesadillas, sonambulismo, hablar en sueños, bruxismo).

    Problemas de relación (habilidades sociales, timidez, ira, agresividad, sumisión).


    Adicciones
    con y sin sustancia.

    Hipocondría.

    Déficit de habilidades sociales (comunicación, asertividad, autoestima, dificultad para tomar de decisiones).

    Manejo de situaciones vitales críticas (cambios, duelo, divorcio, dolor, afrontamiento de enfermedad).

  • Problemas de conducta (agresividad, impulsividad, ira, déficit de habilidades sociales, falta de empatía, timidez, sumisión).


    Depresión
    (distimia, duelo, tristeza).

    Ansiedad infantil (ansiedad por separación, generalizada, obsesiones/compulsiones, fobia social y específica, miedos).

    Déficit de atención e Hiperactividad (TDAH) (falta de atención, hiperactividad, impulsividad).

    Problemas en la escuela (fracaso escolar, dislexia, déficit de estrategias y metodología de estudio adecuadas).

    Trastornos de alimentación infantil (anorexia, bulimia nerviosa, obesidad, atracón o sobreingesta compulsiva).

    Trastornos del sueño infantil (insomnio por hábitos inadecuados, pesadillas, terrores nocturnos, apnea del sueño, narcolepsia, sonambulismo, rechinar de dientes).

    Problemas de eliminación (emisión de orina en la cama, evacuación de heces en lugares inadecuados).

    Psicoeducación para padres.

  • Problemas de comunicación.


    Formas inadecuadas de expresar sentimientos
    .

    Déficit de habilidades en la solución de problemas.

    Refuerzos inadecuados como forma de interacción.

    Celotipia.


    Separación
    / Divorcio.

    Adaptación a cambios.

    Dependencia emocional.

  • Relajación muscular, visualización y respiración.

    Escuela de padres.

    Habilidades sociales (autoestima, asertividad, agresividad).